
La aparición explosiva de diversos proyectos y plataformas de divulgación histórica y cultural sobre Venezuela ha atraído a miles de venezolanos alrededor del mundo. Este renovado interés por los aspectos elementales de la identidad nacional responde, evidentemente, a una reacción natural frente a la barbarie desatada en los últimos treinta años.
El amor a la patria se ha manifestado, por consiguiente, en plataformas digitales y creaciones audiovisuales; en suma, en el ímpetu creativo de la juventud venezolana. El añoro del terruño, la apacible sensación de adentrarse en las entrañas del país —en sus gentes, sus anhelos y sus voces— es una afirmación de voluntad por redescubrir la belleza y valor de Venezuela.
En esa atmósfera de búsqueda y creación se inserta Criollo Sapiens, un ambicioso proyecto audiovisual que busca reanudar el lazo entre los venezolanos y el núcleo de su nacionalidad.
Nuestros colaboradores, Jonhangel Utrera y José Ortega, emprenden —en aplaudida iniciativa— un diálogo notable con los integrantes de Criollo Sapiens, con el propósito de dar a conocer a mayor hondura las bases y aspiraciones de sus miembros: venezolanos capaces, dignos de portar un gentilicio que entraña «un rango histórico de calidad irrenunciable».
Sin más, veamos, pues, qué nos depara este grato encuentro entre Idearium Caribe y Criollo Sapiens.
Toda ambición, toda gran idea destinada a ser un proyecto, nace de la energía de una o más personas, tiene una armonía interna. ¿Cómo nació, cómo se armó el mosaico que hoy es Criollo Sapiens?
Criollo Sapiens nace de una inquietud de Andrés Palacios, un venezolano que migró y que, desde afuera, comenzó a preguntarse por su relación con Venezuela, por aquello que nos define y por las cosas que quizá damos por sentadas cuando hablamos de nuestra propia identidad. A partir de esa inquietud, Andrés comenzó a buscar distintas personas y proyectos que pudieran ayudarlo a materializar su idea. Fue conversando con creadores, explorando posibilidades y conociendo distintas formas de contar historias, hasta que llegó en el 2024 a Filosofando Sin Filtros (@filosofandosinfiltros), un podcast conformado por nosotros: Arian Villaverde, Abel Graterol y Juan Bonadies. Andrés encontró allí una manera de abordar esas preguntas que conectaba con lo que él estaba buscando. De esas primeras conversaciones comenzó a construirse Criollo Sapiens. Lo que inicialmente era una simple idea fue tomando forma a medida que se encontraban las personas, las herramientas y el lenguaje adecuado para desarrollarla. Fuimos encontrando la identidad de Criollo Sapiens en el camino, tras decenas de reuniones, durante las producciones… y la pregunta inicial fue creciendo hasta convertirse en una serie documental que mezcla distintos formatos para hablar de algo que, en realidad, nos atraviesa a todos: ¿qué significa ser venezolano en la actualidad?
Y para armonizar una voluntad general, una dirección, siempre se necesitan piezas distintas, una especie de geometría colectiva, ¿quiénes son, esencialmente, los miembros de Criollo Sapiens, de qué están hechos y cuál es su mirada sobre todo el proyecto?
Indudablemente, sobre todo en un proyecto creativo, es necesario el trabajo en equipo. Como se dice por ahí: «el todo es más que la suma de sus partes». El equipo inicial de Criollo Sapiens estuvo conformado por Andrés, Arian, Juan, Abel y, finalmente, por Enrique Zambrano (Kike), quien estuvo a cargo de la dirección y edición durante la primera temporada. Cada uno llegó desde una experiencia y una disciplina distinta, con funciones particulares, pero también con una manera propia de entender lo que estábamos intentando construir. Arian, Juan y Abel compartimos nuestra formación como comunicadores sociales egresados de la Universidad Monteávila, un alma mater que, sin duda, marcó nuestra manera de entender el mundo y también los interrogantes que nos hacemos sobre nuestro país. Dimos luego con Kike, quien fue el encargado de transformar nuestras ideas y palabras al lenguaje audiovisual. Por su parte, Victoria Hirsekorn fue quien desarrolló la identidad gráfica de la marca, plasmando visualmente lo que queríamos que Criollo Sapiens representara. Desde entonces hemos tenido también la oportunidad de trabajar con otros directores muy talentosos, como Gabriel Vásquez y Erik Pastrán, además de muchas otras personas que han ido dejando su propia huella en el proyecto, desde colaboradores como Eli (@panahispana), hasta amigos y familiares como Jorge Ruiz y Ana Villegas. También hemos colaborado ampliamente con Diego Bautista Urbaneja, reconocido historiador de nuestro país e individuo de número de la Academia Nacional de la Historia, y con muchos otros entrevistados que nos han compartido su conocimiento y experiencias sobre Venezuela. Criollo Sapiens es, al igual que la identidad venezolana, un proyecto en constante evolución. Se nutre de cada una de las personas que han formado parte de él y, además, de los propios venezolanos que nos encontramos en la calle y los que nos ven y comentan en los videos. Es esencialmente un proyecto dialógico, que integra (dentro de los límites que tenemos) distintas miradas de la venezolanidad para encender en la gente la pregunta por el ser venezolano. Porque si eso queda en crisis y nunca lo abordamos, ¿con qué base podríamos, siquiera, plantearnos un propósito, un sentido como Nación? Intentamos primero conocer y dar a conocer el país hoy, tanto a quienes estamos dentro como a quienes están fuera, así como a quienes no sean venezolanos, pero quieran acercarse a entendernos.
Necesariamente un proyecto de esta categoría necesita, por su propia naturaleza, una compañía, un asilo de acompañantes, colaboradores, ¿qué organizaciones ayudan a Criollo Sapiens en este sentido de su ascenso?
Desde su creación hasta la fecha, Criollo Sapiens ha sido, fundamentalmente, un trabajo de pocas manos, poniendo todo nuestro esfuerzo en desarrollar un contenido que le guste a la gente y que, sobre todo, alimente conversaciones en la vida cotidiana. Hemos tenido la suerte de encontrarnos con personas, marcas y espacios que han creído en el proyecto y que, de distintas maneras, nos han ayudado a hacerlo posible y sostenible. Vatel fue la primera marca en apostar por nosotros, y le debemos muchísimo por la confianza que depositó en Criollo Sapiens desde el comienzo. También hemos contado con el respaldo de la bookshop Mentes Curiosas, que también fue muy importante para nosotros. A nuestros Patreons, que han decidido apoyar directamente el proyecto y acompañarnos desde nuestra comunidad, también les debemos un agradecimiento muy especial. Y hay apoyos que quizás no se traducen directamente en financiamiento, pero que han sido igual de importantes. Para nuestro episodio «¿A qué suena Venezuela?», por ejemplo, El Marchante (@elmarchante.ccs) y Cúsica (@cusicavzla) nos abrieron las puertas de sus instalaciones y nos permitieron contar con espacios que fueron fundamentales para poder rodar el episodio como lo imaginábamos. Al final, cada persona, marca, espacio y miembro de nuestra comunidad que decide creer en el proyecto termina convirtiéndose, de alguna manera, en parte de esta historia y nos ayudan a que pueda seguir creciendo.
Desde que aparece la primera idea hasta que el video queda terminado, hay un proceso de orfebrería, digámoslo, ¿cómo es el trayecto creativo y técnico para construir cada episodio, cada tema?
Cada episodio es diferente, dependiendo de aquello que queramos explorar, del abordaje, de la historia… Al igual que el guiso de una madre, la receta suele ser más personal y no se trata tanto de seguir un manual de instrucciones. Cada uno tiene su sazón. Intentamos que el proceso sea lo más natural y real posible, porque creemos que ese elemento orgánico y familiar es lo que conecta con las personas. Al final, con mayor o menor intensidad, los temas que abordamos nos involucran a todos de una forma u otra por el simple hecho de ser venezolanos. Muchas veces, por distintas razones, lo que ocurre en el mundo no necesariamente se vive, se interpreta o se piensa de la misma manera en nuestro país. Allí está parte de nuestra intención: acercar un poco la brecha entre el pensamiento universal y el pensamiento venezolano, ponerlos a conversar y descubrir qué ocurre cuando ambos se encuentran. Quizás por eso cada episodio termina siendo también una forma de preguntarnos algo sobre nosotros mismos.
¿Han tenido oportunidad en su labor de recorrer a Venezuela, ir a otros sitios, conocerla más de cerca, ser parte de la geografía nacional, o eso está para más adelante, como una próxima ambición del programa?
Uno de los comentarios que más se repiten entre nuestra audiencia es justamente que todavía no hemos salido de la capital. A excepción de casos muy puntuales, como la entrevista en Barquisimeto al pintor Armando Villalón, la verdad es que no hemos tenido la oportunidad de recorrer el país y mostrar de cerca todo lo que tiene para ofrecer cada comunidad. Ha pasado menos de un año desde que se publicó el primer episodio y cada video tiene unos costos importantes. Viajar tiene su logística también (hay que hacerle justicia al lugar que nos vaya a recibir). Sabemos que Venezuela es demasiado grande y diversa como para intentar entenderla únicamente desde una visión «caracascentrista», y creemos necesarios la divulgación humanística y el desarrollo interregional de la cultura. Que todo esté mejor conectado también. Hay historias, personajes, paisajes, costumbres y formas de vivir que todavía no hemos podido conocer y que nos encantaría llevar a Criollo Sapiens. Indudablemente, es una de nuestras grandes aspiraciones y esperamos poder cumplirla más pronto que tarde.
En la labor venezolanista, en el esfuerzo por mostrar al país y entenderlo, abrir el surco de la identidad y ver las entrañas, siempre hay una misión implícita, un horizonte de grandes posibilidades, ¿cuál es el sentido superior de Criollo Sapiens, hacia dónde de dirige, es una ruta clara o un gran laberinto de azares?
Muchas veces, la identidad y el autoconocimiento son procesos largos. Toman tiempo, pasan por la exploración, por atravesar la incertidumbre y, sobre todo, por la disposición de hacernos preguntas cuyas respuestas no siempre están al alcance. Criollo Sapiens nace precisamente de esa necesidad de conocer la Venezuela de hoy. No pretendemos tener todas las respuestas sobre quiénes somos; queremos, más bien, hacernos las preguntas correctas e incentivar a que otros también se las hagan. Incentivar a una pausa reflexiva en el trajín cotidiano del venezolano. Nuestro mayor anhelo es que, después de ver un episodio, al menos una persona se sienta un poco más orgullosa de su país, conozca Venezuela desde afuera, o simplemente se lleve una pregunta, una idea o una chispa que inspire una conversación a su alrededor. Si conseguimos eso, creemos que de alguna manera estamos cumpliendo nuestro objetivo. Mientras eso ocurra, seguiremos junto a nuestra audiencia y junto al país, intentando descubrir hacia dónde va Venezuela y hacia dónde vamos nosotros con ella.
Ya que han abordado múltiples temas y asuntos de relevancia, ¿qué hay del futuro del programa y episodios el próximo mes, pueden adelantar algo?
Por ahora, solo podemos adelantar que seguiremos explorando Venezuela y a sus ciudadanos. Creemos que todavía nos quedan muchísimos temas por explorar, preguntas por hacernos y conversaciones por tener sobre nuestro país. Lo demás, esperamos que nuestra audiencia pueda descubrirlo junto a nosotros.
Una última pregunta. Justamente estos días está reciente la impresión y el impacto que dejó en el país el movimiento telúrico ocurrido el 24 de junio de este año. ¿Qué significó para ustedes el terremoto y la reacción pública en los días subsiguientes? ¿Se movilizaron los integrantes de Criollo Sapiens a ayudar con el centro de acopio?
Cada uno lo vivió distinto. Juan, por ejemplo, estaba de visita en Maracaibo cuando sucedió, y allá pasó varios días yendo a colaborar a distintos centros de acopio, presenciando cómo una región que es de las más lejanas de la capital y sus alrededores se organizó, trabajando incluso bajo ese sol sofocante, para enviar ayuda a los damnificados (luego se la dan de independentistas, ¿eh? Pero sienten a Venezuela como todos). Arian reside en Barquisimeto y allí se encontraba durante el terremoto. Inmediatamente colaboró con los centros de acopio de su ciudad y se ofreció como voluntaria en Impaktemos (@impaktemos) para la difusión de información y creación de contenido que necesitaba la organización en esos momentos. Abel estaba en Caracas. Desde allí se mantuvo llevando ayuda a los centros de acopio e intentando compartir información relevante que pudiera ser de utilidad para quienes lo necesitaban. Como equipo, entendimos que nuestro lugar en ese momento era priorizar la ayuda antes que cualquier otra cosa e intentar apoyar desde nuestras posibilidades. La necesidad era, y sigue siendo, muy grande. Quizá uno de los aprendizajes más importantes que nos dejó ese trágico momento fue recordar que Venezuela no es solamente una idea, una identidad o un territorio. Es, sobre todas las cosas, un pueblo que aparece cuando alguien necesita ayuda y tiene muy latente la solidaridad que siempre nos ha caracterizado, donde el que menos tiene es a veces el que más da.
Ahora, a manera de algunas preguntas, como misceláneas, quiero dirigirme individualmente a cada uno de ustedes, ¿les parece? Empecemos:
¿Cuál es el libro favorito de cada miembro de Criollo Sapiens?
Juan: De ficción, «Un mundo feliz», de Aldous Huxley. De no-ficción, «Cartas sobre la formación de sí mismo», de Romano Guardini.
Arian: «La bailarina de Auschwitz», de Edith Eger y «El arte de la vida sana», de Fabio Rosini.
Abel: «Sinsajo», de Suzanne Collins, y «¿De qué se ríe Dios?», de Deepak Chopra.
Creo que en la ficción encontramos mucho más de nosotros mismos de lo que a veces pensamos; muchas historias que creemos estar leyendo sobre otros terminan hablándonos, de alguna manera, sobre nosotros.
¿Quién es el autor venezolano favorito de cada miembro?
Juan: Rafael Tomás Caldera.
Arian: Mario Briceño-Iragorry.
Abel: Arturo Uslar Pietri.
¿Cuál es su capítulo favorito de la serie de cada miembro?
Juan: aunque creo que el mejor capítulo aún está por hacerse, mis favoritos hasta ahora son «El transporte en Caracas» y «Amor en Venezuela» (por cómo quedaron), y «¿Qué es la belleza? | El arte en Venezuela» (por la temática).
Arian: para mí es muy difícil escoger uno así que en mi top tres están «Amor en Venezuela» porque fue mi debut como “actriz” y creo que no quedó nada mal. En segundo lugar, «La Venezuela que emigró» me conmovió mucho hacerlo porque me recordó a mi mamá, mi hermano, a toda mi familia y amigos que están fuera. Por último, sorprendentemente me encantó «Cómo se construye un país» porque, a pesar de que me parecía una temática pesada, el resultado final estuvo muy bien logrado.
Abel: Al igual que Juan, creo que el mejor capítulo todavía no ha llegado. Pero si tuviera que escoger mis favoritos, diría que «Amor en Venezuela», no solo porque fue el primero, sino por el tema que nos planteaba. También disfruté muchísimo el proceso de explorarnos a nosotros mismos en el episodio «Espiritualidad ¿En qué creemos los venezolanos?», especialmente por esa mezcla de creencias y formas de entender lo trascendente que existe en Venezuela. En tercer lugar, debo darle una mención especial al de «La verdad de ser madre en Venezuela» por lo que significó escribirlo y, visualmente, creo que «El transporte en Caracas» tiene un primer lugar bien merecido.
¡Muy bien! Con esto, espero que podamos dar a conocer algunos detalles personales sobre todos ustedes, quienes dan vida a Criollo Sapiens. Sabemos que su recepción ha sido grata y ampliamente respaldada. Agradecemos nuevamente la amabilidad de todos por aceptar este diálogo. Una de las cuestiones de mayor relevancia, al entender la importancia de nuestro momento histórico, es la responsabilidad de la unión y el respaldo entre los distintos venezolanos que han decidido salir de la cueva y alumbrar con las luces los rincones oscuros de la patria. Sin más, muchas gracias y esperemos colaborar a futuro.





Excelente entrevista. Las preguntas fueron buenas y respetuosas, al igual que las respuestas. Que Dios bendiga a Venezuela con mas proyectos de amores patrios.
Enorme y necesario crossover, dos proyectos con muy buen presente y con un enorme futuro. Felicidades a todos por este gran trabajo.